Al elegir un software para su salón, la mayoría de los propietarios se fija en una sola cifra: el precio mensual. Unos meses después, la factura llega más alta de lo esperado. Se contrató a una nueva estilista, se agotaron los créditos de SMS, se activó un módulo aparte para vender bonos y una plataforma de reservas se quedó con su comisión por los clientes nuevos. Por separado, estas partidas parecen pequeñas, pero al final del año pueden sumar dos o tres veces el precio inicial.
En este artículo repasamos los costes ocultos que hacen crecer la factura del software de salón. Calculamos el coste total anual de dos modelos de precios para un salón de ejemplo con cinco personas y enumeramos las preguntas que conviene hacer antes de firmar un contrato.
Precio de lista y coste total no son lo mismo
Lo que un software le cuesta de verdad es la suma de todo lo que paga en un año: suscripción, módulos adicionales, créditos de mensajes, comisiones, gastos de pasarela y el esfuerzo de cambiar de proveedor. Al comparar, tome ese total como referencia, no el precio mensual. Estas son las partidas que más lo inflan.
1. Precio por empleado: pagar por crecer
Algunos programas fijan el precio según el número de empleados. Para un estudio de una sola persona resulta atractivo, pero se encarece a medida que crece el equipo. Por ejemplo, con 30 € por empleado al mes, un salón de cinco personas paga 150 €. El mes en que contrata a una sexta persona, la factura sube a 180 €. Una manicurista a media jornada o una esteticista que viene dos días por semana suelen contar también como un «puesto» completo.
Este modelo tiene además un efecto secundario oculto: para no pagar más, algunos salones nunca dan de alta a parte del equipo. Las citas acaban en papel, las comisiones se quedan en la memoria y el orden que se esperaba del software nunca llega.
Con un precio fijo por local, el tamaño del equipo no cambia la factura. sysSalon cobra un único precio por local con empleados ilimitados, así que añadir a alguien al equipo nunca aparece en su factura. Puede ver los planes actuales en la página de precios.
2. Comisión por clientes nuevos: pagar por sus propios clientes
Algunos sistemas que también funcionan como plataforma de reservas cobran una comisión sobre la primera cita de cada cliente nuevo que llega a través de ellos. En algunas plataformas este porcentaje va aproximadamente del 20 % al 35 %. Por ejemplo, una comisión del 25 % sobre una primera visita media de 60 € supone 15 € por cliente nuevo. Diez clientes nuevos al mes suman 1.800 € al año.
Fíjese en cómo se define «cliente nuevo». Quien descubre su salón en Instagram y luego reserva desde su perfil en la plataforma suele contar como nuevo, aunque haya sido su propio trabajo el que lo atrajo.
3. Créditos de SMS y WhatsApp: una factura por mensaje
Los recordatorios de citas reducen las ausencias, pero los mensajes suelen cobrarse por unidad, aparte de la suscripción. Por ejemplo, un salón con 50 citas al día envía unos 1.500 recordatorios al mes. A 0,05 € por mensaje, son 75 € al mes y 900 € al año. Si se suman confirmaciones, felicitaciones de cumpleaños y promociones, la cifra sigue subiendo.
Las preguntas son sencillas: ¿cuánto cuesta un mensaje?, ¿los mensajes largos cuentan como dos?, ¿caducan los créditos no usados?, ¿puede conectar su propio proveedor de SMS?
4. Módulos de pago: funciones básicas bloqueadas en planes superiores
En muchos programas, el plan de entrada solo ofrece agenda y lista de clientes. Los bonos de sesiones, el control de stock, los informes de comisiones o las cuentas de clientes llegan en un plan superior o como módulos que se cobran aparte. Por ejemplo, 40 € más al mes por un módulo de bonos y stock son 480 € al año.
Por eso conviene comparar con esta pregunta: «¿Qué plan incluye todo lo que mi salón necesita de verdad?». El plan Pro de sysSalon incluye bonos de sesiones, control de stock, porcentajes de comisión del personal y cuentas de clientes en el mismo plan. El envío de SMS llegará pronto.
5. Contratos largos y permanencias
Los descuentos por permanencia de uno o dos años resultan atractivos al principio. Pero si el software no encaja con su salón, no podrá salir sin pagar los meses restantes. Algunos contratos, además, se renuevan automáticamente: si no avisa por escrito con la antelación fijada, queda atado un año más. Antes de firmar, revise el plazo de desistimiento, las condiciones de cancelación y la cláusula de renovación.
6. Comisiones de pago y pasarela obligatoria
Algunos sistemas solo permiten cobrar señales o pagos en línea a través de su propia pasarela. Así no puede comparar su comisión por transacción con la que le ofrece su banco. Incluso una pequeña diferencia se convierte en una cantidad importante sobre la facturación anual. El tiempo que tarda el dinero en llegar a su cuenta también afecta a su liquidez.
7. Exportación de datos: el precio de irse
El coste del que menos se habla aparece al marcharse. Su lista de clientes, el historial de visitas, los bonos pendientes y los saldos son el activo más valioso de su salón. En algunos sistemas exportar estos datos de forma masiva es difícil, tiene coste adicional o solo entrega una lista incompleta. Un software que no le devuelve sus datos es, en la práctica, un contrato que lo mantiene dentro.
Coste total anual para un salón de cinco personas
La tabla siguiente compara los dos modelos con las cifras de ejemplo anteriores. Los importes son hipotéticos; puede trasladar sus propios presupuestos a la misma tabla. El coste de SMS se considera igual en ambos modelos.
| Partida | Modelo A: precio por empleado | Modelo B: precio fijo por local |
|---|---|---|
| Suscripción | 5 × 30 € × 12 = 1.800 € | 75 € × 12 = 900 € |
| Módulo de bonos y stock | 40 € × 12 = 480 € | Incluido: 0 € |
| Comisión por clientes nuevos | 10 × 15 € × 12 = 1.800 € | Sin comisión: 0 € |
| Recordatorios SMS | 1.500 × 0,05 € × 12 = 900 € | 1.500 × 0,05 € × 12 = 900 € |
| Total anual | 4.980 € | 1.800 € |
El precio de lista del modelo A es de 150 € al mes, pero su coste real anual asciende a 4.980 €, es decir, 415 € al mes de media. Si se suman las comisiones de pago y una nueva contratación, la diferencia crece aún más.
Preguntas antes de firmar el contrato
- ¿El precio cambia según el número de empleados? ¿Cómo se cuentan las jornadas parciales?
- ¿Hay comisión por los clientes que llegan a través de la plataforma? ¿Cómo se define «cliente nuevo»?
- ¿Cuál es el precio por mensaje de SMS o WhatsApp? ¿Caducan los créditos?
- ¿Qué plan incluye la venta de bonos, el stock y los informes de comisiones? ¿Hay módulos de pago?
- ¿Cuál es la permanencia mínima? ¿Puedo cancelar en cualquier momento? ¿Hay renovación automática?
- ¿Estoy obligado a usar una pasarela concreta para los pagos en línea? ¿Cuál es la comisión por transacción?
- Si me voy, ¿puedo exportar gratis mis datos de clientes, citas y bonos? ¿En qué formato?
- ¿Se cobran aparte la configuración, la formación o la migración de datos?
Pida las respuestas por escrito. Lo prometido en una reunión comercial no es vinculante si no figura en el contrato.
Conclusión: compare el total del año, no la etiqueta
En el software de salón, lo caro rara vez es el precio de lista, sino lo que se añade después. El precio por empleado encarece el crecimiento, las comisiones gravan a los clientes nuevos, los módulos cobran por tareas básicas y las permanencias largas hacen costoso marcharse. Ponga cada presupuesto en la misma tabla, calcule el total anual y verá con claridad qué opción es realmente económica.
Mientras hace números, también puede probar sysSalon: el plan gratuito no tiene límite de tiempo, no se cobra comisión por clientes nuevos y, si pasa a un plan de pago, puede cancelar cuando quiera. Empiece hoy con el plan gratuito o compare los planes en la página de precios.
Foto de portada: Hook Tell / Pexels
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